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Realejo Bajo

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La tumba de Agustín Espinosa ha sido rehabilitada por iniciativa de su hijo, Agustín Espinosa Boissier. El escultor Julio Espinosa Hernández es quien ha realizado el bello trabajo que puede apreciarse en estas fotos sacadas por el propio don Agustín. Allá por los años 80, con dos amigos estuvimos varias veces en el cementerio del Realejo Bajo para dejar allí unas flores, e incluso hicimos varias lecturas de capítulos de Crimen , entre ellos sin duda el “Epílogo en la isla de las maldiciones”. Al principio no sabía yo dónde estaba enterrado Agustín Espinosa, por lo que primero buscamos en el Puerto de la Cruz y luego en el Realejo Alto. Al fin debí averiguarlo, puesto que los tres amigos visitamos el camposanto del Realejo Bajo ya totalmente persuadidos de que estaba allí su tumba, que fui yo por cierto, de los tres, quien por fin la encontró, identificando su nombre en la bonita cruz de madera clavada en la tierra. Llamaba la atención por su sencillez en un espacio de pueblo rural ...

Claude Lorrain, en su taller africano

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  En tiempos de Agustín Espinosa, Claude  Lorrain era llamado en España Claudio de Lorena. Eran épocas más pujantes de nuestra lengua, aunque ya no tanta como cuando Quevedo llamaba a Montaigne Miguel de la Montaña. E n la preciosa página acróstica que abre “Puerto de Naos”, Espinosa convierte el Puerto de Naos en un “Taller de Lorena”:   P ensión de veleros. Ú lcera de Debly. E xposición de mástiles. R edondel azul plata. T aller de Lorena. O asis del océano. D iccionario de jarcias. E spejito de calle, de la luna. N iñez de lago. A prendiz de puerto. O ficina de África. S abañón endémico del Atlántico. Ángel Valbuena, en su celebrada conferencia sobre la poesía canaria, que como es sabido impartió al comienzo del curso universitario canario de 1926, comparaba al mar porteño de Tomás Morales a los setecentistas “puertos de Claudio de Lorena”. Agustín Espinosa, en su breve reseña de El caracol encantado , incluida en el número inaugural de La...

póker pictórico y pareja de ases

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Siempre atento a las artes plásticas, Agustín Espinosa alude con frecuencia en sus escritos a obras pictóricas. En su artículo sobre la poesía de su amigo y discípulo Agustín Miranda, “Óptica de Agustín Miranda”, Espinosa dice que su carnaval no es el de Goya, sino un carnaval “de colores más alegres”, el del Tiovivo de Spies y el Concierto infantil de Makowski. Ambas obras las ha visto Espinosa en el influyentísimo libro de Franz Roh Realismo mágico , obra de 1925 que Fernando Vela había traducido en las ediciones de Revista de Occidente dos años después. Helas aquí a todo color: El Tiovivo de Spies, visto sin duda en el mismo libro, influyó tanto en los cuadros de verbenas de Maruja Mallo (sobre quien, como sabemos, se proyectó un libro de cuarenta reproducciones con prólogo de Espinosa, que iba a aparecer en la misma editorial de Lancelot ) como en Un mundo de Ángeles Santos. A Un mundo , óleo de 1929, se refiere Emeterio Gutiérrez Albelo en uno de sus típicos incisos parenté...

Espinosa y Rilke

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Hemos sabido recientemente, merced a un envío de Joaquín Espinosa, nieto del escritor, que Espinosa comenzó a traducir los Cuadernos de Malte Laurids Brigge , lo que muestra una vez más la posición de avanzadilla que Espinosa siempre tuvo. Aunque esta obra se publicó en 1910, su gran influencia la tuvo en la época existencialista, incluyendo la huella en La náusea de Sartre. Prosas de Rilke hay en el número 5 de “La nueva literatura” (1928), y Espinosa cita a Rilke en su conferencia “Sangre de España”. En su artículo sobre Espinosa, Sebastián de la Nuez da una lista de obras que su profesor y maestro le daba a leer en los años bélicos, incluyendo los Cuadernos de Malte Laurids Brigge . Debe llamarse la atención sobre el contenido fuertemente antirreligioso del libro, que lo hace sin duda nada recomendable por aquellos años. La primera traducción de la obra de Rilke apareció en Losada, o sea en Buenos Aires, el año 1941, y no fue obra de un pajullo, sino de Francisco Ayala. Llevaba un ...

Agosto de 1936 - Julio de 1938

En ocasiones he sido sometido a juicio por haber cometido el crimen de  no haber publicado y/o estudiado los artículos falangistas de Agustín Espinosa. Esta acusación es absurda cuando no maligna (depende del talante de la persona). Cada uno estudia y publica lo que le place, y a nadie se le ocurriría criticar a un estudioso del Aragon surrealista porque no se ocupa de la basura realista-socialista que perpetró después, o a un crítico de arte que investiga al Dalí de sus buenos tiempos porque no hace lo mismo con su aberrante época de Ávida Dollars. Es verdad de perogrullo que el Aragon estalinista seguía siendo brillante y que Dalí seguía conservando su buen oficio y su paranoia crítica (y hasta su genio, en sus múltiples declaraciones hilarantes y muchas veces certeras), como Espinosa el esplendor tan peculiar de su prosa, pero de ahí a defender la unidad de su trayectoria va un trecho que implica la total confusión o pérdida de valores. Dejan pues de estar “ocultos” los esc...

“Catharum”, n. 18

La revista del Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz ha dedicado su número 18 a la figura de Agustín Espinosa. Muy bien diseñado, incluye trabajos de Alexis Ravelo, José Miguel Perera, Paula Fernández Hernández, Celestino Celso Hernández, Germán F. Rodríguez Cabrera y Ana María García Pérez. El documento puede consultarse íntegramente en la página del Instituto, que lo hace directamente asequible: catharum 18

“Giar”, “Máximo Max’s”

La verdadera identidad de “Giar” ya estaba señalada por Eliseo Izquierdo en su reciente y tan magnífica como útil obra Encubrimientos de la identidad en Canarias. Seudónimos y otros escondrijos en la literatura, el periodismo y las artes (2019). La atribución errónea por parte de Sebastián de la Nuez, que yo propagué, es hasta cierto punto justificable por tratarse de algo ocurrido unos sesenta años atrás, pero extraña dada la amistad que tenía con el propio Gabriel de Armas. Eliseo Izquierdo nos identifica también a Máximo Max’s, el autor del artículo “Agustín Espinosa García, catedrático y poeta”, publicado el 1 de agosto en 1950 en La Tarde , periódico que, por desgracia, sigue siendo inasequible en la red. Se trata de Aurelio Ballester y Pérez Armas, abogado, periodista, político y novelista nacido en Arrecife en 1894 y que fallecería en Santa Cruz de Tenerife en 1959; comprometido con la República, fue encarcelado y deportado en los años atroces. En su artículo, escribe ...