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póker pictórico y pareja de ases

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Siempre atento a las artes plásticas, Agustín Espinosa alude con frecuencia en sus escritos a obras pictóricas. En su artículo sobre la poesía de su amigo y discípulo Agustín Miranda, “Óptica de Agustín Miranda”, Espinosa dice que su carnaval no es el de Goya, sino un carnaval “de colores más alegres”, el del Tiovivo de Spies y el Concierto infantil de Makowski. Ambas obras las ha visto Espinosa en el influyentísimo libro de Franz Roh Realismo mágico , obra de 1925 que Fernando Vela había traducido en las ediciones de Revista de Occidente dos años después. Helas aquí a todo color: El Tiovivo de Spies, visto sin duda en el mismo libro, influyó tanto en los cuadros de verbenas de Maruja Mallo (sobre quien, como sabemos, se proyectó un libro de cuarenta reproducciones con prólogo de Espinosa, que iba a aparecer en la misma editorial de Lancelot ) como en Un mundo de Ángeles Santos. A Un mundo , óleo de 1929, se refiere Emeterio Gutiérrez Albelo en uno de sus típicos incisos parenté...

Espinosa y Rilke

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Hemos sabido recientemente, merced a un envío de Joaquín Espinosa, nieto del escritor, que Espinosa comenzó a traducir los Cuadernos de Malte Laurids Brigge , lo que muestra una vez más la posición de avanzadilla que Espinosa siempre tuvo. Aunque esta obra se publicó en 1910, su gran influencia la tuvo en la época existencialista, incluyendo la huella en La náusea de Sartre. Prosas de Rilke hay en el número 5 de “La nueva literatura” (1928), y Espinosa cita a Rilke en su conferencia “Sangre de España”. En su artículo sobre Espinosa, Sebastián de la Nuez da una lista de obras que su profesor y maestro le daba a leer en los años bélicos, incluyendo los Cuadernos de Malte Laurids Brigge . Debe llamarse la atención sobre el contenido fuertemente antirreligioso del libro, que lo hace sin duda nada recomendable por aquellos años. La primera traducción de la obra de Rilke apareció en Losada, o sea en Buenos Aires, el año 1941, y no fue obra de un pajullo, sino de Francisco Ayala. Llevaba un ...

Agosto de 1936 - Julio de 1938

En ocasiones he sido sometido a juicio por haber cometido el crimen de  no haber publicado y/o estudiado los artículos falangistas de Agustín Espinosa. Esta acusación es absurda cuando no maligna (depende del talante de la persona). Cada uno estudia y publica lo que le place, y a nadie se le ocurriría criticar a un estudioso del Aragon surrealista porque no se ocupa de la basura realista-socialista que perpetró después, o a un crítico de arte que investiga al Dalí de sus buenos tiempos porque no hace lo mismo con su aberrante época de Ávida Dollars. Es verdad de perogrullo que el Aragon estalinista seguía siendo brillante y que Dalí seguía conservando su buen oficio y su paranoia crítica (y hasta su genio, en sus múltiples declaraciones hilarantes y muchas veces certeras), como Espinosa el esplendor tan peculiar de su prosa, pero de ahí a defender la unidad de su trayectoria va un trecho que implica la total confusión o pérdida de valores. Dejan pues de estar “ocultos” los esc...

“Catharum”, n. 18

La revista del Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz ha dedicado su número 18 a la figura de Agustín Espinosa. Muy bien diseñado, incluye trabajos de Alexis Ravelo, José Miguel Perera, Paula Fernández Hernández, Celestino Celso Hernández, Germán F. Rodríguez Cabrera y Ana María García Pérez. El documento puede consultarse íntegramente en la página del Instituto, que lo hace directamente asequible: catharum 18

“Giar”, “Máximo Max’s”

La verdadera identidad de “Giar” ya estaba señalada por Eliseo Izquierdo en su reciente y tan magnífica como útil obra Encubrimientos de la identidad en Canarias. Seudónimos y otros escondrijos en la literatura, el periodismo y las artes (2019). La atribución errónea por parte de Sebastián de la Nuez, que yo propagué, es hasta cierto punto justificable por tratarse de algo ocurrido unos sesenta años atrás, pero extraña dada la amistad que tenía con el propio Gabriel de Armas. Eliseo Izquierdo nos identifica también a Máximo Max’s, el autor del artículo “Agustín Espinosa García, catedrático y poeta”, publicado el 1 de agosto en 1950 en La Tarde , periódico que, por desgracia, sigue siendo inasequible en la red. Se trata de Aurelio Ballester y Pérez Armas, abogado, periodista, político y novelista nacido en Arrecife en 1894 y que fallecería en Santa Cruz de Tenerife en 1959; comprometido con la República, fue encarcelado y deportado en los años atroces. En su artículo, escribe ...

"Giar"

Hará una quincena de años, le pregunté a mi amigo Sebastián de la Nuez por la identidad de “Giar”, autor del terrible artículo contra Espinosa “«Ayer lo vi con la camisa azul»”, publicado en Acción a fines de 1936. Su respuesta fue inmediata: Gabriel de Armas. Como me lo dijo sin un ápice de duda y era él un gran conocedor de la época (y hasta amigo del propio Gabriel de Armas), yo lo di por sentado. Unas recientes pesquisas de Antonio Henríquez por la prensa de los años 40 han desvelado, sin la más mínima posibilidad de error, que este era en realidad el seudónimo de un personaje mucho más conocido: Ignacio Quintana, quien contaba 27 años cuando escribió “«Ayer lo vi con la camisa azul»”. Era entonces redactor jefe de Acción , como sería, a partir del 30 de junio de 1939 (y por tres décadas), director de Falange , donde un mes antes de esa fecha había vuelto a poner en circulación la firma de “Giar”. Sería también subjefe provincial del Movimiento. Es obligatorio señalar cua...

Una nueva edición de “Lancelot”

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El año de Agustín Espinosa dio como frutos de libros nuevas e importantes ediciones de sus dos obras mayores. Si ya señalamos la aparición de Crimen en Siruela, hemos de celebrar ahora la de Lancelot en Itineraria. La edición es muy bonita y está muy bien cuidada, habiéndose digitalizado y restaurado los preciosos dibujos a partir de los de la primera edición, ya que, según se nos informa, los originales se perdieron al desaparecer la imprenta madrileña. Los prólogos, muy acertados y con finos apuntes críticos, son de Roberto García de Mesa (“Alrededores de Lancelot, 28⁰-7⁰ ”) y de José Ramón Betancort Mesa (“ Un Lanzarote inventado por mí. A propósito de Lancelot, 28⁰-7⁰ de Agustín Espinosa”). Singulariza más la edición el hecho de que se incorporen al final las mejores reseñas de la época, reveladoras del impacto excepcional del libro, que trascendió con creces las limitaciones canarias. Estas reseñas están incluidas en el tomo primero de Insoladas, pero es un acierto to...